La respiración completa es la mejor herramienta a nuestro alcance para normalizar los estados de nerviosismo y los estudios ó malos hábitos y disminuir la tensión muscular y la fatiga
EL TRABAJO RESPIRATORIO
El estrés es ya una marca de nuestra vida cotidiana. Y los recursos a los que echa mano la gente para combatirlos, son varios: desde la nada recomendable automedicación hasta un hobby. Sin embargo, una nueva tendencia está ganando adeptos: las técnicas de respiración. La clave, dicen quienes las practican, es aprender, a través del modo en que uno respira, cómo relajarse frente a las situaciones de ansiedad. Y los médicos confirman que funcionan.
La respiración implica a todo el cuerpo y a todos los músculos, pero el diafragma es el músculo respiratorio más importante. Separa el tórax del abdomen y permite, a través de la respiración, la oxigenación de nuestro cuerpo. No poder verlo ni tocarlo directamente, hace que nos olvidemos de su capacidad de movimiento y no lo hagamos trabajar de forma completa.
Al inspirar se contrae y desciende, permitiendo que los pulmones se llenen de aire, y en consecuencia el abdomen se distienda hacia fuera. En la espiración, el vientre se mete hacia dentro y la relajación del diafragma que sube, provoca la contracción pulmonar y la expulsión del aire al exterior. Palpar nuestro tórax y abdomen mientras respiramos nos permitirá sentir este movimiento respiratorio. Esta es la respiración “natural” y completa.
El aprendizaje es sencillo y los resultados inmediatos si prestamos toda nuestra atención a conectar con nuestro ritmo vital. Combinar respiración y relajación requiere una predisposición a un trabajo lento en el tiempo pero con resultado seguro.
